2006 Madrid. BAROJA, KILÓMETRO CERO. Sala de Exposiciones 'El Águila', Biblioteca Regional de Madrid, 18 octubre - 19 noviembre

 

José Arrue, La venta de hace años, 1952. Acuarela sobre papel, 15 x 21 cm

Catálogo                                                                                 


Folleto 1











Folleto 2          

















Catálogo p. 165

Catálogo p. 233


José Arrue realizó las ilustraciones para varios relatos, escritos por Pío Baroja, publicados en la revista Vida Vasca.

Algunos de los relatos pertenecen a la publicación Vidas sombrías (1900), otros a Intermedios (1931) y el último, "La venta vasca de ayer" está incluido en País Vasco (1953).

Como es habitual, José Arrue transcribe con todo detalle y mediante un dibujo perfecto, el texto del autor.

Playa de Otoño", Vida Vasca 1925                                                                            


  



   
     

Publicado en Vidas sombrías (1900), primer volumen impreso de la obra de Baroja.

José Arrue, ilustración Playa de Otoño, Vida Vasca, 1925

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hacía calor en la playa. María Luisa apretó el paso hasta llegar al extremo del arenal, y allí, en una roca, se sentó fatigada.                                                                                                                           [...]                                                                                                                                                  Entonces se vieron llegar las olas: unas, oscuras, redondas, impenetrables; otras, llenas de espuma; algunas, como alardeando de sinceridad, mostraban a la luz del día sus interiores turbios; allá, en las puntas, se estrellaban furiosas contra las rocas; a la playa llegaban suaves, con languideces de mujer convaleciente, bordando una puntilla blanca sobre la playa, y al retirarse dejaban en la arena negruzcas algas y oscuras medusas, que brillaban con destellos a la luz del sol.
La mañana parecía de verano, y, sin embargo, en los colores del mar, en el suspiro del viento, en los murmullos indefinidos de la soledad, sentía María Luisa la voz del otoño. El mar le enviaba en sus olas la vaga sensación de su grandeza.
Y al compás del ritmo del mar, el ritmo de su pensamiento le llevaba a la memoria los recuerdos de sus amores.


"Mari Belcha", Vida Vasca 1929

José Arrue, ilustración Mari Belcha, Vida Vasca, 1929









Publicado en Vidas sombrías (1900)

 

 

 

 

 

 

... Hace unos días, el martes que hubo feria, ¿te acuerdas?, tus padres habían bajado al pueblo y tú paseabas por la heredad con tu hermanillo en brazos.
El chico tenía mal humor, tú querías distraerle y le enseñabas las vacas, la Gorriya y la Beltza, que pastaban la hierba, resoplando con alegría, corriendo pesadamente de un lado a otro, mientras azotaban las piernas con sus largas colas.
Tú le decías al condenado del chico: «Mira a la Gorriya..., a esa tonta…. con esos cuernos…. pregúntale tú, maitia: ¿por qué cierras los ojos, esos ojos tan grandes y tan tontos?… No muevas la cola.»
Y la Gorriya se acercaba a ti y te miraba con su mirada triste de rumiante, y tendía la cabeza para que acariciaras su rizada testuz....


"Ángelus", Vida Vasca 1930

 Publicado en Vidas sombrías (1900)

 

 

 

 

 

 

 

 

Eran trece los hombres, trece valientes curtidos en el peligro y avezados a las luchas del mar. Con ellos iba una mujer, la del patrón [...] La trainera, larga, estrecha, pintada de negro, se llamaba Arantza, que en vascuence significa espina. Tenía un palo corto, plantado junto a la proa, con una vela pequeña… 
[...] 
El cielo estaba lleno de nubes algodonosas y plomizas. Por entre sus jirones, trozos de un azul pálido. El sol salía en rayos brillantes por la abertura de una nube, cuya boca enrojecida se reflejaba temblando sobre el mar. 
Los trece hombres, serios e impasibles, hablaban poco; la mujer, vieja, hacía media con gruesas agujas y un ovillo de lana azul. El patrón, grave y triste, con la boina calada hasta los ojos, la mano derecha en el remo que hacía de timón, miraba impasible al mar. 
[...] 
De repente, en la agonía de la tarde, sonaron las horas en el reloj de la iglesia de Iciar, y luego las campanadas del ángelus se extendieron por el mar como voces lentas, majestuosas y sublimes.
El patrón se quitó la boina y los demás hicieron lo mismo. La mujer abandonó su trabajo, y todos rezaron, graves, sombríos, mirando al mar tranquilo y de redondas olas.

 

"El viejo Miguel de Tellagorri", Vida Vasca 1931




José Arrue, ilustración El viejo Miguel de Tellagorri, Vida Vasca, 1931
Personaje literario 

Miguel Tellagorri, personaje literario tío-abuelo de Martín (Zalacaín el aventurero, 1908), encargado de enseñarle toda la "ciencia".





 

 

 

 

 

 

 

 

 
... Algunas noches, Tellagorri le llevó a Zalacaín al cementerio.
—Espérame aquí un momento— le dijo.
—Bueno.

Al cabo de media hora, al volver allí le preguntó:
—¿Has tenido miedo, Martín?
—¿Miedo de qué?
—¡Arrayua! Así hay que ser —decía Tellagorri—. Hay que estar firmes, siempre firmes.


"El primer sueldo", Vida Vasca 1932























Publicado en Intermedios (1931), "Recuerdos de un médico de pueblo".










José Arrue, ilustración El primer sueldo, Vida Vasca, 1932

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

... Era esto por septiembre, por las fiestas de Cestona. Se celebraba en la plaza del pueblo una corrida y lidiaban dos o tres toros de la ganadería de Lastur, uno de ellos, de muerte. Habían venido dos novilleros, unos pobres maletas miserables, no se sabe de dónde, que se exhibían en las calles y se daban mucho tono...


"La venta vasca de hace años", Vida Vasca 1953


José Arrue, ilustración La venta vasca de hace años, Vida Vasca, 1953
... Vosotros, que habéis recorrido el mundo a pie; vosotros, mendigos, charlatanes, buhoneros, saltimbanquis; vosotros, errantes que no tenéis más patria que el suelo que pisáis; vosotros, humildes, sin otra hacienda que la que lleváis sobre las espaldas; vosotros, vagabundos, caminantes, que no tenéis más amores que la hermosa libertad y el campo, decidme: ¿No es verdad lo que aseguro? ¿No es verdad, decidlo francamente, que las ventas de mi tierra son las más dulces, las más candorosas de este mundo, el mejor de todos los mundos?...









La segunda ilustración del relato, cuyo original se reproduce en la cabecera de este artículo, refleja la llegada a la venta de Pío Baroja, quien es recibido por una "viejecita" que, recogiéndole abrigo y equipaje, le acompaña a la cocina y para ofrecerle la cena la cena.

Tal y como afirma la revista Vida Vasca, este relato fue publicado (sin ilustraciones) en la estupenda obra de Baroja que, con el título País Vasco, publicó la editorial Destino S. L. de Barcelona en junio de 1953. El relato se incluyó en la parte quinta del libro, en la página 476.

Se da la circunstancia de que esta gran obra, una de las mejores de Pío Baroja, fue reeditada en 1988 por la editorial Incafo S.A., especializada en guías, pero en esta ocasión fueron eliminados los capítulos referentes a Navarra y País Vasco de Francia, así como otros siete del resto. Uno de estos últimos era precisamente el primero de la obra, titulado por Baroja "Siete en una" (Zazpiak bat). La editorial Txalaparta volvió a reeditarlo completo en 2006.












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