Exposición de los hermanos Arrue en la Argentina, 1922


José Arrue pintando la "Romería en Arrankudiaga" que viajaría a América en 1922.

Se distinguen dos gouaches que también participaron en la exposición: "Notisias frescas", sobre el escritorio del mueble y “Aurresku de viejos” colgado en la pared.


        En la madrugada del 27 de mayo de 1922, Ricardo Arrue embarcaba en el vapor Ceylan, buque de 8.200 toneladas perteneciente a la Compagnie des Chargeurs Reunis de Francia y que a tantísimos emigrantes europeos transportó a la Argentina en las primeras décadas del siglo XX.

        Ricardo llevaba consigo más de 70 cuadros de Alberto y de José y más de 30 esmaltes hechos por él mismo. La crisis económica europea de posguerra, breve pero importante, fue lo que motivó la decisión de llevar las obras de los hermanos a América.


        Tras su llegada a Buenos Aires, el lunes 19 de junio, se instaló durante unos días en el hotel Biarritz hasta trasladarse a una habitación del nº 1.112 de la calle Alsina.


        Las gestiones para retirar los cuadros de la aduana, para encontrar local adecuado y para, en definitiva, montar la exposición, fueron dificultosas pero finalmente vencidas por el empeño de Ricardo. Visitó galerías, redacciones de periódicos, amigos y conocidos, y al fin lo consiguió.

        La exposición se organizó en el Salón Müller, situado en el número 935 de la calle Florida, la arteria comercial más importante de Buenos Aires.

        El Salón había sido abierto por Federico Carlos Müller, el marchante más importante de las primeras décadas del siglo XX. En sus inicios se dedicó a la importación y venta de objetos de arte, principalmente porcelanas europeas, pero en 1914 abrió el salón dedicado exclusivamente al arte. El propio Müller era el que organizaba las muestras, elegía a los participantes y seleccionaba las piezas.

        En el catálogo de la exposición figuraban las siguientes obras:

ALBERTO ARRUE:

1.- Vuelta de romería. 2.- Pescador ahogado. 3.- El chiquitín. 4.- Paseo (ría de Bilbao). 5.- Chica y casas de Bilbao. 6.- Marinero vasco. 7.- Lechera. 8.- Marinero vasco. 9.- El hijo enfermo. 10.- Trainera. 11.- Invitación al aurresku. 12.- Los despedidos. 13.- Trainera. 14.- En el pórtico. 15.- Salida de misa. 16.- Los volatines. 17.- Pescadora. 18.- La comida. 19.- Aldeanos vascos. 20.- Jueves Santo en Bilbao. 21.- La vuelta de misa. 22.- El juego de bolos. 23.- Pescadores vascos.


JOSÉ ARRUE:


24.- Aurresku de viejos. 25.- ¡Te voy a dar un plastaso! 26.- Buena gente. 27.- Vuelta de la romería. 28.- Clara y Luciano. 29.- Alto en el camino. 30.- Marinero. 31.- La comida en la heredad. 32.-Sospecha. 33.- El coleo. 34.- Amoníaco y ya está listo. 35.- La paz de la aldea o Fraternidad aldeana. 36.- Buen humor. 37.- Baile en la taberna. 38.- Descanso del tamborilero. 39.- Remeros. 40.- Esperando al tren. 41.- La brisca. 42.- Al mercado. 43.- Arreglando la boda (asunto e interpretación de mucha miga). 44.- Regidores. 45.- El cura del pueblo. 46.- La muerte del cerdo. 47.- Vuelta de la siega. 48.- Aldeanos de la costa. 49.- ¡Agur ba, ondo ibili! 50.- ¡A cada duro, lo que menos! 51.- El jebo de la bicicleta. 52.- El Aireplano. 53.- Autoridades del pueblo. 54.- Romería. 55.- El barquillero. 56.- ¡Boga, boga, mariñela! 57.- Ederra bolea. 58.- Pastores del Gorbea.

RICARDO ARRUE (esmaltes):

59.- Piedad. 60.- Ecce-Homo. 61.- Huida de Egipto. 62.- Cabeza de Cristo. 63.- Ecce-Homo. 64.- Sembrando. 65.- En el campo. 66.- El chico del novillo. 67.- La chica del burro. 68.- Las manzanas. 69.- La de la pandereta. 70.- Viejo aldeano. 71.- Vieja aldeana. 72.- Las frutas. 73.- Eva. 74.- Cabeza de medusa. 75.- Cabeza y frutas. 76.- Máscara azul. 77.- Máscara verde y oro. 78.- La música. 79.- La abundancia. 80.- Diana. 81.- Naturaleza muerta. 82.- Eva. 83.- Cabeza de mujer. 84.- Máscara azul. 85.- Cabeza y frutas. 86.- Cabeza y frutas. 87.- Medusa (esmalte traslúcido sobre plata). 88.- Minerva (ídem). 89.- Eva (ídem). 90.- Minerva (ídem). 91.- Cabeza (ídem). 92.- Máscara azul (ídem).

        Además, en el pasillo que comunicaba ambas salas, se expusieron ocho cuadros de José que no figuraban en el catálogo, y tres cuadros de Alberto (La galerna, Clara y Cabeza de pescadora) no se expusieron en su sala.

    Ricardo envió a sus hermanos el gráfico de la Galería:

        El éxito de público y prensa (La Razón, La Nación, La Prensa, Caras y Caretas, La Baskonia…) fue innegable. No ocurrió lo mismo con el de ventas, la crisis se había extendido también a Sudamérica. Se vendieron siete cuadros: Buena gente (nº 26 de catálogo), Clara y Luciano (nº  28), La paz de la aldea (nº 35), Buen humor (nº 36), La muerte del cerdo (nº 46), Vuelta de la siega (nº 47) y Agur ba, ondo ibili (nº 49), y dos esmaltes (nº 70, Viejo aldeano y nº 77, Máscara verde y oro).

La muerte del cerdo y La paz de la aldea los compró el Ministro de Hacienda, Domingo E. Salaberry, que formaba parte del gobierno de Hipólito Yrigoyen, primer presidente elegido por votación en la Argentina.

    En los más importantes periódicos y revistas de Buenos Aires se comentó ampliamente la exposición y se reprodujeron muchos de los cuadros expuestos.
    El largo artículo que dedicó a la exposición La Baskonia del 30 de julio puede leerse en el apartado "José Arrue visto por" de la página oficial.






        Clausurada la exposición de Müller a principios de agosto y algo cansado y desilusionado, Ricardo recorre los 300 km que le separan de Rosario de Santa Fe, importante ciudad portuaria a orillas del río Paraná.

        Mientras tanto, en Bilbao las cosas no están nada bien. En el periódico El Liberal  del 24 de agosto aparece un artículo titulado “PARALIZACIÓN” y firmado por J. DE Z. (Joaquín de Zuazagoitia), en el que se expone la situación de los artistas y se recuerda a Ricardo del que no hay muchas noticias

        En Rosario debe repetir las gestiones hechas en Buenos Aires y, al igual que entonces, consigue un buen local para la exposición: el Salón Witcomb, en la calle San Martín, número  874, sucursal de la homónima de Buenos Aires. Alejandro S. Witcomb fue un gran fotógrafo (su obra forma parte del  patrimonio histórico de la Argentina) y fundador de la primera galería de arte de Buenos Aires.

        Ricardo se encontró con el mismo problema de la crisis económica a lo que se añadió un exceso de exposiciones y un tiempo muy lluvioso y frío en aquel invierno argentino. Inauguró la exposición el 28 agosto sintiéndose optimista pero habiendo decidido no ir a Montevideo como en principio habían decidido, allí tampoco había ventas en las exposiciones, ni a Brasil por estar celebrándose el Centenario de la Independencia y presuponer que no encontraría ningún cuarto libre.

        Tras tomar la decisión y ser homenajeado con un banquete de despedida, el 23 de septiembre embarca en el Belle Isle, buque de vapor de la misma compañía que el Ceylan, y regresa a Bilbao.

        Además de vender un cuadro más de Alberto, trae un encargo para José de parte de Ángel Sojo, abogado y docente, director del periódico La Razón. José colaboraría con sus dibujos en La Razón hasta finales de 1931 en que una nueva y muy grave crisis afectó una vez más a la Argentina.

        Aun no habiendo conseguido el éxito económico, los hermanos Arrue dejaron un gran recuerdo, muchos amigos y un enorme éxito de críticas y comentarios. Animados por ello, prepararon la próxima visita a las Américas, visita que realizaron Ramiro y José en 1928, llevando obras de los cuatro hermanos y exponiendo además de en Buenos Aires y Rosario, en Córdoba y Montevideo.








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